21 feb. 2018

CRÓNICA DE “A PASO DE VAQUERO” en ALQUIMIA TAVERN

La cita era un 15 de Febrero a partir de las 21:30 horas en el Alquimia Tavern de Los Corrales de Buelna. Venían para presentar su trabajo: PIEDRAS.


Dado que por trabajo me pierdo casi todo, y que necesitaba desconectar con buena música en directo, no podía dejar pasar esta oportunidad de descubrir a esta banda que conocí únicamente porque toca el bajo: Verónica Valdezate (bajista de SINBAT).

Quién me conoce bien sabe que el género pop-rock es demasiado blando para mí, pero aun así decidí lanzarme a descubrirles y lograron sorprenderme. Tienen carisma y se compenetran muy bien entre ellos, cada uno tiene capacidad para destacar en su instrumento, tienen personalidad y hay ese rollito de banda que se palpa y que es de agradecer.


El Alquimia Tavern estaba preparado para dejarse de llevar con estos chicos que tenían muchas ganas de actuar y darse a conocer.

Yo solo conocía los temas de su último disco, y disfruté cada uno de ellos, incluidas las versiones, algunas muy conocidas, como si llevase mucho tiempo escuchando A PASO DE VAQUERO.

Comenzaron la noche minutos después de las 21:30, porque como buenos músicos nos hicieron esperar.

Enseguida entramos en ambiente y nos llevaron de su mano a través de un Viaje a tu recuerdo, para que después nos perdiésemos en Las llamas de mi fe, y nos susurraron «Cuando todo acabe y se apague la luz, seguiré brillando para ti…». Fue  imposible que mi mente no viajase en busca de esa estrella que me protege y que sigue ahí a pesar de la niebla y la oscuridad.

Si algo me quedó claro desde el minuto uno es que las letras de las canciones son versos que salen desde lo más profundo del corazón de su creador Juan Carlos Argüeso, “Vaquero”, voz y guitarra, y eso hace que cada melodía tenga algo especial con lo que conectar si se sabe leer entre líneas.

Con «Mejor si te digo lo que pienso, mejor si escucho una canción» la noche siguió cayendo entre cambios de tempo y guitarreo y nos vimos atrapados en Ciudad Olvido para acabar gritando: Ahora es demasiado tarde Princesa, búscate otro perro que te ladre princesa... Esa cover del gran Joaquín Sabina, que a mí personalmente me encantó porque mi historia con Joaquín viene desde muy lejos y porque la voz de Vaquero es tan distinta a la original que gusta escucharla.

Los acordes de Brujas, canción dedicada a las groupies de la banda, pusieron la nota de diversión antes de que la voz y el ambiente cambiaran totalmente para tornarse melancólicos con los trazos de Mojado y hundido. Una canción tan bonita como triste, de esas que se cuelan dentro, que duelen. «Me falta el aliento no hay ganas ni de respirar, hoy sé que me va a molestar, que tu voz, no la acerque mi viento…»

A Paso de Vaquero siguieron deshaciéndose con un ritmo de toques blues para dejarle claro al mundo que: Si vas a venir a comprarme, no voy a salirte barato con una de las canciones con el estribillo más pegadizo del repertorio.

Y con el final de la canción llegó el momento de una nueva cover: Voy en un coche impregnada de ese regustillo que dejan los clásicos y que siempre sacan una sonrisa.

No era domingo sino jueves, pero los chicos nos regalaron Los Domingos también hay Rock and Roll, y junto a ellos cantamos «Cuando todo se queda dormido, la ciudad, se escucha mejor, solos tú y yo en el camino, quemamos un poco de amor…» Porque la vida sin rock and roll no merecería tanto la pena ¿verdad?  

Después del silencio llegó el superhéroe susurrando «Esta ya no es mi casa, estas no son mis palabras, me hago fuerte entre extraños, sellados quedan mis labios…» para después dar relevo a la canción que más me gusta de este último trabajo, titulada: Cállate. Una canción directa, sentida, deslenguada, con ese derroche de rock que tanto me encandila.

Y nos callamos y nos brindaron con una nueva cover: Pienso en aquella tarde para que los presentes que los veíamos por primera vez nos sintiéramos más integrados, tanto que acabamos abriendo las alas junto a la banda para rompernos sin remedio con la canción, antes de dejarnos llevar a un nuevo lugar como Bonnie and Clyde, sin importarnos las reglas, ni lo que pensasen de nosotros, para pasarlo bien, bien, bien. Personalmente me encantó el aire canalla que desprende la voz de Vaquero en esta pieza.

Para finalizar hubo una sorpresa en forma de dedicatoria para una chica del público con una versión de Fito Cabrales que nos hizo cantar a todos, y una nueva cover de esas que por algún motivo arañan la piel pase el tiempo que pase: “No dudaría”. Un acierto total.

A Paso de Vaquero, con la media noche amenazando el reloj, cerraron su actuación con el tema que da nombre al disco Piedras, haciéndolo tan bien que nos dejaron un gran sabor de boca. «Somos la cara oculta, de una mar que no se ve, nadando a la deriva dejándonos la piel…» Y es que si algo hacen estos cuatro locos es dejarse la piel sobre el escenario, cada uno lo da todo en su instrumento y se acoplan a la perfección entre bromas y sonrisas.

Fueron una grata sorpresa que recomiendo a todo el mundo. En directo suenan mucho más potentes que en el disco, y nos regalaron una gran noche de pop-rock de esas que calientan el alma cuando vuelves a casa sola dejando tu huella en los charcos de la lluvia que había mojado las calles y de las que ni siquiera habíamos sido conscientes durante la actuación.  

*Rebeca Bañuelos.


24 nov. 2017

RESEÑA: CD: GUERRAS PENDIENTES de la banda SINBAT

¡Queridos lectores!


Regreso al blog de reseñas, para hablaros del disco de una joven banda de rock, de Los Corrales de Buelna (Cantabria): SINBAT.
Le tenía muchas ganas a este disco y les debía unas palabritas desde hace mucho tiempo. Nunca es tarde para cumplir con lo que se dice por Twitter xD

GUERRAS PENDIENTES



“Es a menudo en las noches oscuras en las que todo puede verse más claro, se disipan los miedos y las dudas al calor de una mirada, a su amparo, pero nunca es bueno tentar a la fortuna, ni pensarse sabedor del milagro, pues la presunción es una jueza, puta, que va cogida del brazo del fracaso”.

Con estas palabras a modo de Intro se abre un disco impregnado de puro Rock and Roll y de letras que esconden más significado del que pronuncian.
Como el buen rock, ‘Guerras Pendientes’ está envuelto en ritmos pegadizos, estridentes solos que sobresalen de la melodía y riffs melódicos que danzan aderezados con una voz carismática. En mi opinión, lo que hace a SINBAT una banda diferente a otras del género es la utilización de la flauta travesera y el teclado, que se acoplan genialmente con el resto de instrumentos dotando a cada melodía de más personalidad. Siendo la flauta el complemento perfecto a los punteos de guitarra, como si de un juego de preguntas y respuestas se tratase. 
Como consumidora habitual de Rock and Roll desde hace más de 18 años (qué vieja acabo de sentirme) sé distinguir cuando una banda tiene personalidad suficiente para permanecer, para regalar un toque de novedad que refresque la escena y enganche, y estos chicos saben lo que hacen, disfrutan de la música, que es lo importante, y se dejan la piel en el escenario.
Guerras Pendientes es su primer álbum, tras la Maqueta ‘Días de Duelo’, (con la que les descubrí de teloneros de la banda navarra: Bocanada).  
Su álbum, son 10 píldoras de rock-folk con letras tan reflexivas como sinceras, cantos desesperados al desamor, a la realidad hiriente de los sentimientos que se te clavan en las venas y te destruyen para al minuto después hacerte fuerte. Son versos que hablan de la vida y del interior del ser humano desde la sinceridad y las vivencias.
Me gustan los juegos en la voz que demandan tanto el ritmo como los versos expresados y que regala decadencia a las melodías haciendo que cada una tenga su propio matiz. Algo que realmente se agradece.
Cada canción tiene sus propios aires y desaires, sus distintos acordes, sus cambios de ritmo, que hacen del álbum una pieza muy completa. De todas ellas me quedo con: 

-“A Cal y Canto” (porque es un dueto con Martín Romero de ‘Bocanada’ y es una de mis bandas imprescindibles), y me ha recordado a viejas canciones de una de esas bandas de heavy de la tierruca que escuchaba de adolescente.
-“Nuestros Pasos” porque tiene algo que la hace diferente desde el primer instante en el que percibes como la flauta va abriendo la melodía con sus pinceladas para acunar la voz que esta vez es más pausada y directa, y después batirse en duelo con la guitarra y la batería. 
-“Por hacerla sonreír” porque es cañera, desgarra melódicamente y después se relaja en el estribillo con el juego de voz y coros que la convierte en una pieza con personalidad propia, con cambio de voces y ritmos que llama la atención.  
-“Sepultura” porque desde la intro del bajo (que personalmente creo que queda genial) ya queda claro que será una pieza rara y discorde con el conjunto del álbum, repleta de cambios de tempo hasta en la ejecución de las voces. Una canción con carácter fuerte y palabras escupidas desde el fondo del alma. 
-“En Balde” porque es un himno de rock bailable, con una letra sincera de estribillo pegadizo de esos que se te meten en la cabeza y ya no salen, con cuya letra cualquiera se puede sentir identificado, y el baile entre la guitarra y la flauta la convierten en un espectáculo para los sentidos.
Todas las canciones merecen la pena, pero son estas las que yo me guardo como imprescindibles. Os recomiendo muchísimo la escucha.

Quiero destacar:

-La elaboración de las letras. Un toque fresco de poesía pura que no todas las bandas de rock poseen, con versos que no tienen nada de simples ni de repetitivos, con un vocabulario rico y extenso de rimas cuidadas. 
-Ese duelo constante entre flauta y guitarra, que me ha recordado al juego entre teclado y guitarra principal en una de mis bandas favoritas extranjeras de metal extremo.
-La compenetración entre todos los instrumentos, donde cada uno tiene su momento para destacar y su papel imprescindible.



¡Mucha suerte, chicos! A seguir repartiendo Rock and Roll

-Rebeca Bañuelos-

16 oct. 2017

RESEÑA: PANNA COTTA de ANDREA ACOSTA

¡Queridos lectores!

Regreso con una nueva reseña, para traeros una novela que me ha gustado mucho.

Se trata de Panna Cotta (Colección Foodies 1) de Andrea Acosta, que me ha hecho disfrutar un montón y a la vez reflexionar sobre la vida y el amor. Y en esta nueva etapa de mi vida, llega en el momento más propicio. Esas señales del destino.

Sinopsis:

“Andrea Bloom quiere conseguir su sueño: convertirse en chef profesional y abrir su propio restaurante. Un programa de televisión, Supreme chef, le dará la oportunidad de su vida: un curso de cocina en The Culinary Institute of America y la estancia durante un mes en la cocina de uno de los jueces del concurso.

Prometida a Samuel y a punto de casarse con él, Andrea congela sus planes de boda y se marcha a Italia para cocinar al lado de uno de los más grandes: Luca Graziani, el cocinero italiano superestrella de la televisión, juez del programa y propietario de varios restaurantes repartidos por el mundo.

Él será el encargado de completar la formación culinaria de Andrea durante ese mes. Petulante, engreído y déspota, cocinar a su lado se convierte en un suplicio para ella y pronto surge la animadversión. Una antipatía mutua que marcará las vidas de ambos, una relación tormentosa que se convertirá en obsesión.

Dicen que del amor al odio hay solo un paso y ocurre también en cocina que, a veces, de la combinación de los ingredientes más extraños se obtienen los mejores sabores, tan maravillosos que pueden poner en jaque corazones congelados, sueños y bodas. ¿Volverá a ser Andrea la misma después de esta experiencia?


Esta no es la primera novela de Andrea Acosta que leo. Ya había catado su prosa con “No me dejes ser tu héroe” y “Monster”, dos novelas muy distintas entre sí pero que enganchan desde las primeras líneas.

Ahora le tocaba el turno a Panna Cotta y desde ya os digo que me ha encantado. Se nota la evolución de la autora en la narración, sin perder esa belleza poética y ese romanticismo que envuelve los sentidos con los que ya me había hechizado en mi primera lectura.


(Preciosa cubierta de la genial NUNE MARTINEZ ¿verdad?)

Andrea Acosta tiene una prosa delicada y muy cuidada, un estilo cadencioso y rítmico que abraza los sentidos al leer, que te ayuda a sumergirte de lleno en la historia que crea y eso hace que sea un auténtico placer viajar con ella.

En este caso nos vamos desde las Vegas hasta Italia, dos lugares tan diferentes entre sí, pero tan llenos de vida. Una incita a vivir de forma apresurada, la otra a detenerse en el tiempo, y es un gran acierto, porque el ajetreo de ambas va ligado al remolino de los sentimientos de los protagonistas.
Bloom pasa de vivir nerviosa pero sin nada que la haga suspirar (excepto por su amor por la cocina y su sueño de convertirse en Chef), a querer exprimirlo todo bocado a bocado, latido a latido, ingrediente a ingrediente. Por eso me he identificado mucho con ella.

Tanto los personajes principales como los secundarios están perfectamente trazados, y nos robarán el corazón enseguida. Es de esas novelas cuyos protagonistas no dejan indiferentes a nadie, calan hondo, tienen algo mágico que invita a suspirar y también a maldecir en algunos momentos, porque tienen una personalidad muy marcada repleta de imperfecciones. Algo que me ha gustado mucho.

Andrea Bloom nos enamorará, es enérgica, sentida, dulce en los momentos que lo desea, pero una mujer fuerte y con personalidad. Sin embargo, a Luca Graziani querremos matarle en algunos 
momentos por ser un auténtico capullo, pero es de esos canallas que nos acaban hechizando y ganando por completo. Es frío, calculador, arrogante, pero también está lleno de bondad y de amor aunque para encontrarle ese puntito tendremos que escarbar mucho. xD

La trama es sencilla, sin grandes giros, creada con el propósito de entretener, de contar la vida de la protagonista y los vaivenes de su lucha por su sueño, perfectamente ubicada en el género Chick Lit al que pertenece, pero con suficiente personalidad para no caer en clichés.

La ambientación entre fogones, el día a día de los personajes, las recetas italianas, los cabreos, las carcajadas que nos roba la autora, el lenguaje utilizado, todo ello hace que esta historia a pesar de ser sencilla sin grandes dramatismos cobre un cariz especial que acabas paladeando como si del mejor postre se tratase.

Cada personaje que aparece entre las páginas cumple a la perfección su papel de acompañar la aventura de los dos protagonistas.

Los diálogos, perfectamente armados, que nos harán reír, llorar, sentir como ellos sienten. Los pensamientos, las dudas, esa dualidad de conciencia entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que queremos y lo que se espera de nosotros…

Andrea Acosta ha sabido crear perfectamente un todo mágico repleto de mensajes y matices, con una base romántica “aparentemente sencilla”, que como escritora sé que no es tan sencilla, y estoy segura de que encandilará a los lectores del género y a todos aquellos que quieran aventurarse en su historia.

Quiero destacar la parte erótica de la historia, por la sensualidad con la que está narrada cada escena, por el sentimiento de vértigo, de vida, de latidos desacelerados que te sacuden al leer. Por esa incandescencia de sentidos, pero también del navegar de la sangre, porque no son meros encuentros sexuales plasmados en el lugar correcto, sino que traspasan las páginas y hacen más creíble la evolución de los personajes y su historia entre ellos.

Me ha encantado la poeticidad que disfraza cada párrafo. Gracias a la autora por esa huella de sensualidad que desprende en cada capítulo. Muy acorde con esta Panna Cotta que nos deja un sabor dulce en el paladar, pero también en el corazón.

Panna Cotta es una novela para disfrutar de a poco, como los mejores platos culinarios, para saborear con todos los sentidos alerta, perfecta para dejar al corazón que navegue por donde quiera. Es una novela que incita a soñar, a luchar por conseguir esos sueños, a vivir el amor de verdad, sin prejuicios, sin cadenas, sin miedo al qué dirán. Porque cuando uno siente el fuego arrasando dentro del alma no puede encadenarlo viviendo una historia que ya no le hace feliz por comodidad o por no escuchar.

Es placer, sensualidad, odios, amor desbordado, sentimientos a flor de piel, miedos, sueños, lucha y sacrificio, lágrimas, pasión, latidos desacelerados, naturaleza, tradiciones, magia, amistad, amor fraternal, locura, diversión, sonrisas, es sentirse perdido para reencontrarse.

Panna Cotta te enseña que solo hay una vida para vivir, que nunca es demasiado tarde para nada si algo te importa verdaderamente. Y que no escogemos el amor, sino que es el amor quien nos escoge a nosotros, en el momento más inesperado, por mucho que queramos no sentirlo, nos arrasa hasta que nos explota en el corazón y se esparce por cada gota de nuestra sangre...

Esta historia está impregnada de mensajes que si se saben descifrar nos hará mucho más valiosa la lectura. ¡Abrid bien los ojos y disfrutad! ¡Porque verdaderamente lo merece!

Si deseáis un ejemplar, podéis pedirlo a la web de Editorial Acosta Ars, y no solo os llegará firmado, sino que además las chicas incluyen una velita y unos caramelos. Vamos que os enamorareis desde el primer momento del pack completo.

Para comprar, pinchad aquí.

13 sept. 2017

RESEÑA: ALGO MUY GRANDE de KATTIE BLACK

¡Queridos readers!

Hace meses que no actualizaba el blog con una reseña y regreso porque la ocasión lo merece y mucho.

ALGO MUY GRANDE de mi queridísima Kattie Black ya está a la venta en Amazon, tanto en formato kindle como en papel, publicada con el sello Dirtybooks y a un precio muy económico.


La autora regresa con una publicación a la que personalmente tenía muchas ganas. Desde la primera vez que leí sobre Eric y Amber supe que iban a ser especiales, y es que Kattie sabe cómo encandilarme, sabe conseguir unos personajes que perduran más allá de la lectura.

Eric Meszaros, 29 años, es un mercenario de sonrisa canalla, tatuajes por todo el cuerpo, pelo largo, que conduce una Harley y escucha Metallica y Pantera. La atracción estaba asegurada. A veces pienso que Kattie piensa en mí cuando los crea, es lo que sucede cuando se tienen gustos muy afines.


Amber O’Connell, 21, es una preciosa pelirroja de lengua afilada, muy loca e impulsiva, presumida y con un conflicto interno que resolver. Tiene un carácter infantil en algunos momentos, algo que me ha gustado porque le da un toque de alegría al carácter callado del protagonista masculino.


Todo comienza cuando Amber se escapa de casa y Eric es el encargado de devolverla sana y salva a su padre, un hombre peculiar que no es lo que parece.

Una historia sencilla, divertida, y a la vez repleta de matices, de instantes que se detienen y de mensajes ocultos.

No sé si será porque esta historia llega en un momento de mi vida de cambios y vértigo, descifrar esos mensajes, que Kattie ha sabido plasmar a la perfección escondiéndolos entre líneas, me ayuda a mirar el futuro con valentía y a seguir disfrutando del presente con ganas de comerme el mundo, así que gracias a la autora. No solo por conseguir una bonita historia con personajes que derrochan una personalidad única, sino por todo lo que se encierra dentro de las páginas.

Sinopsis:

"Amber lo tiene todo: es joven, guapa, caprichosa, y vive en un apartamento con vistas a Central Park. Tras una discusión con su padre, Amber huye a San Francisco, pero pronto se verá envuelta en una aventura inesperada junto al hombre que debe devolverla sana y salva a su hogar: Eric, un mercenario rudo, con poca paciencia, malhablado y sexy. Unidos por las circunstancias, los dos se embarcarán en un viaje trepidante a través de las carreteras de Estados Unidos que sacudirá los cimientos de sus vidas.


Descubrimientos, risas, tensión, pasión y acción en la primera "road novel" de Kattie Black."


Con un estilo ágil y cadencioso, una prosa cuidada y envolvente, con una pluma cercana y sencilla pero con ese erotismo y esa belleza que poseen siempre las palabras de la autora, Kattie llega con una historia que bien podría ser una película, una road movie, por su trama y ambientación.

Una trama muy bien trabajada que empieza lenta para acelerarse durante la narración a medida que los acontecimientos transcurren, y para volver a detenerse en los momentos adecuados e imprescindibles.

Me ha gustado percibir ese detenerse y acelerarse a ritmo de los sentimientos de los personajes principales, de los descubrimientos de los secretos más personales, del saber lo que llevan oculto en el corazón. Algo muy grande es una historia que se puede paladear, que te empapa el corazón, que te sumerge de a poco para acabar absorbiéndote para que vivas, de pies a cabeza, en el mundo paralelo que la autora ha creado.

Hacía mucho tiempo que un libro no conseguía arañarme por dentro, congelarme, detenerme, recordarme momentos vividos, hacerme suspirar de melancolía y sonreír a la vez.

Los personajes principales son muy diferentes entre sí, tienen gustos muy dispares tanto musicales como en los aspectos de la vida, hay crecido de manera distinta, y todo el conjunto es lo que les hace atraerse como imanes. Van creciendo a medida que avanzamos en la trama, tornándose más atractivos, más adictivos a cada página. Les vamos descubriendo al mismo tiempo que ellos se van acercando y esto es algo que también me ha sorprendido.

Porque por primera vez en mucho tiempo siento que el lector no sabe lo que va a pasar, lo que van a sentir. Que el lector no posee información que los personajes desconocen. Que como lectora ávida que suele acertar hasta con los diálogos de las películas, estaba dudosa en todo momento de cómo iban a reaccionar, descifrando cada diálogo, cada mensaje en el mismo momento en el que cruzaba las páginas. Y esto es más que destacable porque como escritora sé que no es fácil dosificar la información y crear personajes con una personalidad tan arrolladora como impactante.

Eric es un personaje único, con sus traumas, sus fantasmas, maduro y de ideas muy fijas, pero que también se permite dudar, con ese carácter explosivo que derrocha masculinidad y erotismo que tanto nos gusta a las féminas. Amber es el punto de locura, la chispa que lo enciende todo, que lo pone todo patas arriba con su impulsividad, personalmente me han encantado sus contestaciones infantiles, me han sacado un montón de sonrisas. Y eso es lo que el ser humano necesita en un mundo como en el que vivimos. Sonrisas. No perder el niño interior.

Amber le muestra a Eric que ser maduro está muy bien, pero que nunca hay que perder ese puntito de locura e inocencia para saber mirar la vida desde otra perspectiva. Personalmente, necesitaba esto. Necesitaba que alguien me lo recordara. Ahora tengo muchas ganas de cometer locuras.


Los diálogos son explicativos, perfectamente creados para que descubramos cada matiz que esconde el alma de los personajes. Cada palabra es creada por un motivo. La ambientación está dotada de las descripciones precisas que aunque no conozcas los lugares te ayuda a imaginártelos sin aburrir (hay libros en los que paso mentalmente los párrafos inundados de descripciones que no me aportan nada a la lectura, así que se agradece cuando el autor es conciso y preciso). La acción dota de vértigo a las escenas de peligro cuando la trama se complica y da sentido al tempo de la narración. Y el final es perfecto y creo que regala la oportunidad de desvariar, un acierto total.

Se nota mucho que Kattie Black ha trabajado su novela con mucho mimo.

La música, muy presente en Algo muy Grande, envuelve las escenas más importantes, creando momentos inolvidables que al leer te sacan ese puntito de nostalgia que contienen las buenas historias. Es una banda sonora exquisita (Ed Sheeran <3, heavy…), no esperaba menos de Kattie, que con el tiempo al escucharla te recordará escenas descritas por la autora de manera automática como pasa con las películas que nos encandilan. El asociar que produce la música a ciertas escenas, certos momentos de la vida.

El erotismo es un personaje más dentro de la historia. Llama la atención, envuelve, emborracha y hace sonreír. Como siempre debería ser. La tensión sexual está genialmente dosificada y trabajada. La explosión de sentimientos, de caricias que desbordan y dejan huella, de besos salvajes que arden. Un erotismo libre, sin cadenas ni prejuicios, en momentos clave en los que la trama lo pide y lo ansía. Es lo bueno de la autora, que siempre sabe perfectamente dónde, cómo y de qué manera incluir las escenas sexuales. Por eso siempre es una de mis incondicionales en el género. ¡Gracias!

Algo muy grande, es una historia aparentemente sencilla repleta de sueños, anhelos, sentimientos encontrados, realidad pura y dura, pasión, erotismo, tensión sexual, romanticismo, nostalgia, una chispa de alegría que te deja un gran sabor de boca, pero también hay espacio para el dolor y para los fantasmas del pasado…

Creada para la diversión y el entretenimiento del lector sin ninguna pretensión, y quizá por eso consigue un efecto tan hechizante. No solo consigue divertir sino que además cala hondo, remueve cenizas, te muestra mensajes que te hacen reflexionar y recordar lo más importante.

Lanzarse a vivir de verdad sin sobrevivir, apurando cada instante. Dejándose llevar por la impulsividad de los latidos del corazón, por los anhelos, por los sentimientos que nos laten desbocados. Sin importar si las historias que vivimos van a ser efímeras o a largo plazo, porque la vida es muy breve, y es eso que se nos escapa mientras pensamos en lo que está por llegar o en lo que pasará.

Muchas gracias a la autora por esos mensajes ocultos, y sobre todo por su dedicatoria al comienzo del libro. Sí, soy esa Beka, y soy una guerrera y no pienso rendirme. Gracias, amore mío por acordarte de mí, por estar en mis videos en directo, por todo tu apoyo desde el primer momento en el que nos conocimos, por nuestras conversaciones privadas tan regala fuerzas estas semanas, por todo, gracias de verdad <3 <3

Y en especial, como lectora, por este protagonista canalla tan para mí. Ahora quiero un Eric Meszaros en mi vida, ¡culpa tuya! Yo también quiero ser Amber y que un mercenario me cuide, me vacile y me proteja así. Y lo otro también xD

Después del desvarío.

+Altamente recomendable para todos aquellos que gusten de las historias sencillas, divertidas pero con mensajes reflexivos, con dosis de realidad. Una historia que supera todas mis expectativas y dejadme deciros que soy muy exigente. Una autora que realmente merece la pena descubrir porque a cada trabajo se supera. ¡A seguir así!

25 jun. 2017

KARONTE EN ESCENARIO SANTANDER

¡Queridos lectores!

Regreso con una crónica de un concierto al que he asistido anoche, en Santander, perteneciente al LÁBARO METAL FEST. Tocaban cuatro bandas de la tierra pero yo fui por mis apreciados KARONTE.

                                                     



A las 22:30 horas daba comienzo la actuación de KARONTE sobre el Escenario Santander. Después del show de Seznaus, llegaron las sombras del perfecto death-trash de los veteranos en la escena del extreme metal cántabro para poner ritmo a la noche y convertirla en una velada digna de recordar.

Karonte dieron un pequeño repaso a distintos temas que se ajustaron a la perfección unos con otros. Es lo malo de los festivales, que siempre te quedas con ganas de escuchar mucho más. 

Las canciones de su trabajo Paraíso sin fe se mezclaron con algunas reeditadas en su cd aniversario “Vivo y Resucitado”, con himnos de su trabajo Letargo, con el que muchos los descubrimos por primera vez, y piezas de su Alliance for Death Domination.

 


La actuación comenzó con un tema presente en Paraíso sin Fe. El día de las Alabanzas nació sin prisa bajo las pulsaciones de Rochar a la batería. Los riffs de ambas guitarras fueron acoplándose, al igual que el bajo de Isma hasta que Kini despertó a los rezagados que todavía no habíamos entrado en calor, al cantar eso de: Lograste en un día lo que años te costó, limpiaste tu conciencia, la muerte te absolvió…

Las sombras de la noche fueron creciendo a cada nota estridente que bombeaba el corazón con la potencia de los acordes y juntos susurramos Repta Humano, cansados de existir en este mundo que a veces no comprendemos: Y es tu sombra la que oscurece lo demás, en tinieblas no es completa la verdad…

Con el tercer tema de la noche, titulado Falaris, los riffs melódicos se entremezclaron con el pedaleo acelerado de la batería y los graves del bajo, marcando el headbanging de los presentes. Los gritos y las sonrisas resurgieron entre la voz gutural de Kini que nos explicaba que “despacio pasa el tiempo, sepulcro asfixiante, sólo hay infierno para los culpables…”.

Se echaba mucho de menos el buen hacer de estos grandes músicos que no solo son perfectos en ejecución sino que nos siguen sorprendiendo con la cruda poesía de sus letras. 

Tras un silencio para hidratarse y no desfallecer en el intento por culpa de esta ola de calor que asola el norte, la canción Paraíso sin fe cobró vida y el respetable pudo gritar uno de los mejores comienzos, según mi opinión, que puede tener una canción:

Despertar y ver que no hay recuerdos, descubrir que nunca hubo fe, en cada árbol oír como grazna el cuervo, arrancar sus alas y gritar: Fe, fe, fe, sin fe…  

(Gracias a Karonte porque esta pieza es una de mis preferidas junto a himnos antiguos como Norte).

A Paraíso le siguió Cobaya, presente en su demo “Bendita Hipocresía” y en el cd aniversario “Vivo y Resucitado”, para después ceder el trono a un viejo himno para el que Kini nos pidió ayuda en la voz.



Mi Epitafio.

Él pidió y nosotros no nos hicimos de rogar, ya que esta canción es y será una de las más coreadas por el público al que le encanta la banda. La voz profunda de Kini rasgó el silencio instaurado y las palabras resonaron: Quiero que escriban en mi epitafio, para continuar tras el balanceo de baquetas y notas musicales: maldigo el día que te conocí, espero se cumplan todos mis presagios y descubras realmente lo que es sufrir…

Naciendo a mitad de melodía, el que es para mí, uno de los mejores solos de guitarra del metal extremo, no solo a nivel nacional, y que no dudé en inmortalizar con mi móvil. 

Tras este himno de su obra Letargo, la banda nos presentó las tres nuevas canciones pertenecientes a su último trabajo, un Split denominado: Alliance for Death Domination, que me ha encantado por la dureza y oscuridad de sus temas y que recomiendo a todos los amantes de la buena música. 

Musicalmente son tracks más pesados, rápidos y sombríos en la voz como el buen death pero con esos medios tiempos y parones melódicos tan característicos en el sonido de la banda donde la maestría de Kini a la guitarra deja embobados a todos los presentes con esos solos hechizantes.

El Ocaso, No hay vida sin Dolor y Dominación fueron el broche de oro a una velada que terminó con Gris: voz rota, ansiedad, seca es la tierra que riego al sangrar.


Una noche perfecta, aunque me hubiese encantado gritar Norte, en la que una vez más los cántabros con sede en el Valle de Buelna nos demostraron el motivo por el que llevan muchos años siendo considerados la mejor banda de extreme metal cántabra. 

Calidad musical, letras oscuras, poéticas y sublimes para el género, y muchos años demostrando que saben lo que hacen y que no tienen nada que envidiar a bandas internacionales con más reconocimiento.

Las tres piezas de su último trabajo dejan más que claro que todavía siguen teniendo garra y aptitud para sorprender. Que nos quedan aún muchos más lamentos, llantos susurrantes y mares de penas en los que perdernos. Donde aprendemos que el poder del individuo para ahogarse en sus propias lágrimas o dominar sus miedos son las únicas sombras que nos acechan en la oscuridad.

¡Gracias a Kini, Beli, Isma y Rochar por una genial noche de death

Crónica y fotos por Rebeca Bañuelos.

(Pinchad sobre la imagen para mejorar la calidad de la fotografía)